Elaboración, Seguimiento y Evaluación de Proyectos Sociales
Este manual pretende ser una guía de apoyo para las personas que dirigen Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) en el diseño y elaboración de proyectos sociales.
El proyecto social puede ser entendido como una propuesta de solución o vía de acción para atender una problemática que aqueja a un grupo de personas en situación de riesgo o vulnerabilidad. “Dada la múltiple presencia de realidades y problemáticas actuales, es imposible determinar una única forma de abordaje o receta que dé cuenta de la cuestión social de manera unívoca. Cada proyecto que se emprende tiene características propias y temporales que imposibilitan su reproducción efectiva fuera del contexto para el cual se originó”.
La realización de un diagnóstico participativo permite aunar múltiples puntos de vista para llegar a una caracterización lo más completa posible de la realidad concreta a la cual se dirige nuestra acción social. Es una forma efectiva de involucrar a las personas que se beneficiarán con la realización del proyecto y, aun si este es aprobado o no, ya se habrá ejercido una acción transformadora sobre ese grupo humano al realizar el trabajo de análisis de su realidad.
Al diseñar el “cuerpo del proyecto” se contribuye a concebir un modelo de atención para intervenir en la problemática detectada, paso que incidirá en la sensibilización de las personas sobre la posibilidad de asumir como suya la búsqueda de soluciones a problemáticas comunes.
Asimismo, la planificación participativa busca hacer explícitos los resultados que deseamos obtener y los medios que emplearemos —materiales, tecnológicos, financieros y humanos— para conseguir dichos resultados, contemplando los costos y la optimización en la aplicación y uso de los recursos disponibles.
Al concluir el diseño del proyecto social, no podemos olvidar aspectos tales como el involucramiento de otros actores sociales. Lo óptimo sería su realización en red, en conjunto con otras OSC. También es importante contribuir al desarrollo de competencias y establecer mecanismos de monitoreo, seguimiento, evaluación, rendición de cuentas y contraloría social.
Una vez definida la planificación, accedemos a la ejecución o implementación del proyecto. Esta etapa se caracteriza por poner en práctica el mismo y prestar atención a su desarrollo, seguimiento y control, teniendo siempre presente la planificación realizada anteriormente.
Finalmente, se hace necesario establecer mecanismos de sistematización y evaluación para la generación de conocimientos desde la misma acción social. De esta manera, la experiencia obtenida durante la implementación del proyecto puede convertirse en una fuente de aprendizaje que contribuya a fortalecer futuras intervenciones.
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