Pensar en Común las Alternativas 

Pensar en Común las Alternativas, coordinado por Raúl Romero, es una obra colectiva que surge como respuesta urgente a los múltiples crisis que amenazan las formas de vida en el planeta. Este libro, resultado del diálogo generado en la Cátedra Jorge Alonso 2025, trasciende el mero análisis crítico para convertirse en un mapa vivo de resistencias y propuestas emancipatorias que ya están construyendo otros mundos posibles. Con un enfoque que combina rigurosidad teórica y compromiso práctico, la obra reúne a organizaciones, activistas y pensadores que demuestran que la alternativa no es solo imaginable, sino que ya se está tejiendo en la cotidianidad de luchas concretas.  

El libro se estructura en dos partes complementarias que reflejan su visión integral. La primera parte explora alternativas desde perspectivas diversas: académicas, de comunicación popular, de familias de personas desaparecidas, trabajadoras sexuales, migrantes y proyectos de vivienda autogestionada. Aquí brilla su enfoque interseccional, que reconoce cómo el capitalismo opera como una "hidra de muchas cabezas" —como señalan los zapatistas mayas—, donde opresiones económicas, raciales, de género y ambientales están entrelazadas. Los autores dialogan con conceptos como el Sistema de Dominación Múltiple de Gilberto Valdés Gutiérrez y recuperan la definición zapatista de resistencia y rebeldía: "ponerse fuerte para dar respuesta a los ataques del sistema" y "ser bravos para hacer las acciones necesarias". Esta sección destaca por integrar saberes académicos con producciones teóricas surgidas desde la práctica, evitando la trampa del "criticonismo" que solo señala problemas sin imaginar salidas.  

La segunda parte, centrada en la defensa del territorio, identidades y vida, es el corazón emocional del libro. A través de experiencias en territorios mayas, Galicia rural, Grecia, México y Francia, los autores muestran cómo la lucha por la tierra no es solo material, sino también espiritual y afectiva. Los capítulos revelan cómo comunidades en resistencia están reconstruyendo autonomía mediante prácticas como la agroecología, la medicina comunitaria y la recuperación de saberes ancestrales. Un aporte destacado es el texto de Bernard Duterme sobre la perdurabilidad del EZLN, que analiza cómo el movimiento zapatista ha mantenido su relevancia al integrar resistencia armada inicial con la construcción de autonomía cultural y económica.  

Entre sus mayores virtudes, resalta la metodología colectiva que inspira toda la obra. Lejos de buscar homogeneizar luchas, el libro celebra la diversidad de enfoques mientras identifica hilos comunes: la importancia de los lazos afectivos, la co-construcción de conocimiento y la necesidad de un "nuevo paradigma emancipatorio" que trascienda el enfoque económico único. Su formato de acceso abierto, financiado por universidad pública, refuerza su compromiso con la democratización del conocimiento. Los autores evitan caer en utopismos vacíos al presentar alternativas en construcción, con sus logros y contradicciones, como los proyectos de vivienda autogestionada que enfrentan desafíos de financiamiento pero ofrecen modelos de convivencia horizontal.  

No obstante, la obra podría beneficiarse de una mayor reflexión sobre cómo articular escalas: ¿cómo conectar experiencias locales con estrategias globales frente a corporaciones transnacionales? Tampoco profundiza suficiente en el rol de las tecnologías emergentes en la construcción de alternativas, un vacío notable en la era digital. Aun así, su enfoque en la "imaginación política" —como contrapunto a la mera crítica— lo distingue de otros textos similares.  

En síntesis, Pensar en Común las Alternativas es un recurso esencial para quienes buscan entender y contribuir a la construcción de mundos posibles más justos. Su fuerza radica en mostrar que las alternativas no son teorías abstractas, sino prácticas concretas que emergen desde los márgenes del sistema. Como señala el texto, "otros mundos son posibles y ya se están construyendo". Este libro no solo los documenta, sino que invita a sumarse a su tejido colectivo. Recomendado especialmente para estudiantes de ciencias sociales, activistas y cualquier persona comprometida con la creación de futuros emancipatorios, es una prueba contundente de que, como plantea Erik Olin Wright, la ciencia social debe servir no solo para diagnosticar males, sino para imaginar y construir alternativas viables. Un llamado urgente a dejar de soñar en soledad y empezar a pensar en común.


 

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